Álvaro Marín Malumbres
La búsqueda del supuesto alto rendimiento nos ha arrastrado a una vorágine de mediocridad, narcisismo y egoísmo. Dar el salto a una mentalidad de alto impacto no solo mejorará el desempeño individual y colectivo, sino también dignificará el trabajo y nos hará más auténticos. ¿Cuáles son los principios e ingredientes de este cambio de paradigma?