El heterogéneo fascismo español hizo público, en 1938, un Anteproyecto de Código Penal. El texto daba cuenta de una concepción totalitaria del Estado, a la que seguía el Derecho penal como instrumento político. El Anteproyecto de Código Penal de 1938 fue deudor del nacionalsocialismo alemán y del fascismo italiano, lo que no impide reconocer ciertas continuidades históricas. Del Derecho penal totalitario, el Anteproyecto de Código Penal de 1938 tomó la negación del principio de legalidad y un subjetivismo exacerbado. Fue también racista (aunque menos que sus homólogos alemanes) y pretendió, ante todo, fortalecer la posición del Estado frente a sus enemigos internos, a la sociedad, y a otros Estados.