Los intentos por garantizar que los países más contaminantes bajen rápidamente sus emisiones son cruciales. Sin embargo, estos avances corren el riesgo de arruinarse si los países pobres no pueden seguir una estrategia de desarrollo baja en emisiones de carbono. Para preservar el ambiente y, simultáneamente, ayudar a cientos de millones de personas a salir de la pobreza, los países ricos deben ofrecer financiamiento y apoyo político.