Los deepfakes, por desgracia, son una realidad en expansión en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana. Este estudio analiza cómo contrarrestarlos en el ámbito judicial, y pretende dar respuestas a interrogantes como ¿Están los jueces preparados para desmontar los deepfakes?, ¿Están los peritos preparados para enfrentarse a esta situación a través de herramientas de análisis suficientes?, si un deepfake se introduce en un procedimiento judicial y no es detectado ¿qué consecuencias se pueden derivar de su aportación?, si las técnicas de manipulación se encaminan también a la eliminación de cualquier evidencia de manipulación de los archivos digitales ¿podemos llegar a un escenario en el que no sea posible saber si un archivo digital se ha modificado?, y, en este caso, ¿cómo validar evidencia o prueba electrónica como medio de prueba en juicio en caso de inexistencia de mecanismos para refutar su autenticidad?
Regrettably, deepfakes are becoming an ever-expanding phenomenon permeating all areas of our daily lives. This study looks at how to counteract them in the legal sphere, and aims to provide answers to questions such as: are judges prepared to take down deepfakes? Do experts have sufficiently sophisticated analytical tools to deal with the situation? What are the consequences of a deepfake being introduced into a legal proceeding and not being detected? If manipulation techniques are able to remove any evidence of manipulation of digital files, could we reach a point in which it becomes impossible to ascertain whether a digital file has been amended? And, in such a case, how can electronic evidence be deemed valid as a means of proof in court in the absence of mechanisms to refute its authenticity?