La sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de 30 de junio de 2020 (caso Saquetti Iglesias c. España) ha venido a comprometer severamente la racional aplicación por la Sala Tercera del Tribunal Supremo del vigente régimen casacional en el orden contencioso-administrativo, tensionándolo dramáticamente al exigirle cohonestar las garantías contempladas por el artículo 2 del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (CEDH) de 22 de noviembre de 1984 (Instrumento de ratificación del protocolo n.º 7) en caso de impugnación de sanciones administrativas de naturaleza penal impuestas en única instancia, con las pautas rituales contempladas por la ley de la jurisdicción, configurando ex novo y contra legem una suerte de presunción de interés casacional a los efectos de la admisión del recurso, y obligando a la Sección de Admisión a optar, a la hora de resolver sobre la viabilidad de un recurso de casación, entre abrazar incondicionalmente la doctrina Saquetti o aplicar con rigor las exigencias procesales del régimen casacional, incompatibles con el mandato de Estrasburgo, que demanda de la Sección de Enjuiciamiento pronunciarse sobre elementos probatorios, factuales y valorativos ontológica y teleológicamente ajenos al espíritu del sistema casacional introducido por la Ley orgánica 7/2015, cuyo elemento basal, el interés casacional objetivo, queda necesariamente debilitado.
The judgment of the European Court of Human Rights (ECtHR) of 30 June 2020 (Case Saquetti Iglesias v. Spain [50514/13]) has severely compromised the rational application by the Third Chamber of the Supreme Court of the current appeal system in the contentious-administrative order, dramatically straining it by requiring it to reconcile the guarantees contemplated by Article 2 of the European Convention for the Protection of Human Rights and Fundamental Freedom [ECHR] of 22 November 1984 (Instrument of Ratification of Protocol No. 7) in the case of challenges to administrative sanctions of a criminal nature imposed in sole instance, with the procedural guidelines set out in the Law on Jurisdiction, establishing ex novo and contra legema sort of presumption of a right to appeal for the purposes of the admission of the appeal, and forcing the Admission Section to choose, when deciding on the viability of an appeal, between unconditionally embracing the Saquetti doctrine or rigorously applying the procedural require-ments of the appeal system, incompatible with the Strasbourg mandate, which requires the Trial Division to rule on evidential, factual and evaluative elements ontologically and teleologically alien to the spirit of the appeal system introduced by the Organic Law 7/2015, whose basic element, the objective interest of the appeal, is necessarily weakened.