Los constitucionalistas franceses invaden los platós de televisión y las páginas de “debates” de los periódicos para descifrar la crisis de régimen que se ha instalado en Francia desde las elecciones legislativas. Abundan las propuestas: representación proporcional, vuelta al septenio, etc. La mayoría de ellas pasan por alto la cuestión fundamental: las instituciones son ante todo un bien público y un contrato social que hay que reconstruir.