Una fuerza ajena a nuestra razón que interviene en nuestras elecciones, nuestras ideas y nuestro cuerpo: el inconsciente, según lo concibió Sigmund Freud, revolucionaba nuestra representación del ser humano y cuestionaba las normas. La percepción de estas y, de manera más amplia, el “sentido común” se veían transformados por el concepto. Hoy, la celebración de un ego “transparente” por parte de los empresarios de la salud mental marca un paso atrás.