La causa kurda está defendida principalmente por grupos que se consideran específicamente progresistas y, en muchos casos, incluso de izquierdas. En poco tiempo, se ha convertido en una causa que va mucho más allá de la cuestión nacional o de una lucha por los derechos culturales, y se enfrenta muchas formas de opresión como la explotación capitalista o de género. Esta naturaleza democrática de la lucha kurda tiene mucho que ver con el modo en que se sitúa su lucha geopolítica e histórica. Hoy en día, la comunidad kurda tiene muchos desafíos por delante para prosperar de verdad, pero una cosa es segura: los kurdos no se negarán a afrontar estos desafíos.
En este artículo, la autora relata la importante participación de las mujeres, por ejemplo en la reciente Revolución de Rojava.