El propósito del siguiente artículo consiste en analizar el alcance político de la Gran Renuncia como acontecimiento social. Pese a la tendencia generalizada a relativizar la importancia de este fenómeno, este artículo defiende el valor de la Gran Renuncia como revolución afectiva y resistencia contra la explotación emocional y el gobierno del deseo que caracterizan el trabajo y la productividad en la sociedad neoliberal. Sostiene que en este acontecimiento se articula un deseo postcapitalista (Fisher) o una retirada del deseo (Berardi) que están en la base de una nueva política afectiva y una subjetividad no neoliberal, y que The New York Times ha denominado “anti-ambición”. El surgimiento de esta nueva sensibilidad se desarrolla a través de otros acontecimientos como las huelgas feministas o el movimiento chino Tan Ping, una constelación de protestas y activismos que da cuenta de un movimiento social hacia una politización del malestar y la invención de una forma de vida más allá de su diseño, no colonizada por el trabajo. Las pasiones medias como la placidez, la pereza y la calma se tornan clave en esta nueva gramática de los cuidados y el deseo postcapitalista.
The aim of this paper is to analyze the political scope of the Great Resignation as a social event. Despite the widespread tendency to relativize the importance of this phenomenon, this article argues for the value of the Great Resignation as an affective revolution and resistance against the emotional exploitation and the government of desire that characterize work and productivity in neoliberal societies. It argues that this event articulates a post-capitalist desire (Fisher) or a withdrawal of desire (Berardi) that is at the basis of a new affective politics and a non-neoliberal subjectivity, which The New York Times has called “anti-ambition”. The emergence of a new sensibility is developed through other events such as the feminist strikes or the Chinese Tan Ping movement, a constellation of protests and activisms that account for a social movement towards a politicization of disconfort and the invention of a way of life beyond its design, not colonized by work. Medium passions such as placidity, laziness and calm become key in this new grammar of care post-capitalist desire.