Bajo el liderazgo de Vladimir Putin, Rusia ha regresado a prácticas represivas similares a las de la era soviética, especialmente tras la invasión de Ucrania en 2022. El Gobierno ha intensificado la censura, persiguiendo a periodistas y prohibiendo medios independientes, mientras resucita el término "agente extranjero" para estigmatizar a los periodistas críticos con su gestión. La censura de internet y la propaganda estatal manipulan la información, y las nuevas leyes penales castigan severamente la difusión de "información falsa". Esta represión ha obligado a muchos periodistas a exiliarse, mientras dentro del país los últimos medios independientes están siendo eliminados.