Desde mediados de la década de 2010, latinoamericanos adinerados, sobre todo venezolanos, han optado por instalarse en la capital española. En paralelo, cientos de miles de compatriotas suyos menos privilegiados han venido a trabajar en los empleos más precarios o a crear microempresas. Entre ellos se encuentran potenciales futuros votantes a los que la derecha busca atraer.