Es práctica habitual de las Administraciones Públicas acudir a la figura del personal interino. A fin de favorecer la agilidad en la contratación, se han reducido progresivamente los niveles de exigencia en la cualificación de los candidatos. Por otra parte, a pesar de los esfuerzos legislativos para reducir los periodos máximos de permanencia en tal situación, existen supuestos en los que la duración máxima puede prolongarse por varios años. La previsión de un período de prácticas para los funcionarios interinos cuya permanencia se prevea dilatada en el tiempo es una herramienta que, sin perturbar la necesaria agilidad en su selección, puede ayudar a garantizar unos más altos niveles de cualificación de los mismos y la correlativa mejora en la prestación de los servicios públicos.