María Margarita Santiesteban Labañino
La violencia como complejo fenómeno social impacta en los diferentes contextos y espacios de la vida cotidiana, provocando daños físicos, morales y psicológicos con peligro para la vida de las personas. El espacio educativo no está exento de manifestaciones de violencia que se identifica en la literatura científica como violencia escolar y que afecta la convivencia escolar, el clima psicológico y emocional que debe primar en estas instituciones por lo que favorece al desarrollo integral de la personalidad de niños, adolescentes y jóvenes. La violencia en sentido general y escolar en particular impacta en cualesquiera de las etapas del desarrollo ontogénico generando situaciones que entorpecen la formación y desarrollo de la personalidad.
Enfrentar la violencia escolar y prevenirla requiere de una concepción pedagógica de prevención que prepare al docente en la búsqueda de nuevas formas de gestión que sustentadas en la labor educativa promuevan innovaciones educativas que constituyan opciones sostenibles de resolución de conflictos desde una orientación positiva que pondere a una cultura de la no violencia sustentada en el trabajo cooperado, el diálogo, la aceptación y el respeto al derecho de los demás.
Esta concepción parte de considerar que la violencia puede ser aprendida e imitada, se prever con educación como vía esencial que garantiza la formación de la personalidad en correspondencia con el proyecto social de que se trate por lo que la prevención también es aprensible, el presente trabajo se estará refiriendo a la prevención pedagógica de la violencia escolar desde la gestión universitaria. La concepción pedagógica de prevención de la violencia escolar se sustenta en del carácter anticipatorio de la educación, las relaciones de interdependencia de esta con el carácter totalizador de la prevención y el carácter multidimensional de la gestión, todo ello permite revelar las cualidades preventivas de los procesos de educación y de la gestión.
La prevención y la educación son procesos que se relacionan pero no se identifican, cada una de ellos tiene sus particularidades que lo diferencian y los distinguen.
Las insuficiencias teóricas y metodológicas del fenómeno que se estudia obliga a los investigadores a la búsqueda de los sustentos teóricos y metodológicos que permitan el abordaje al problema de la violencia y se trabaje más en la cultura de la no violencia sustentada en un sistema de valores que favorezca el respeto, la solidaridad, el diálogo, la cooperación y la aceptación.
Todos los procesos sociales se gestionan, por lo que la prevención pedagógica posee su propia gestión que la distingue como resultado de la dinámica de la prevención, la propuesta que se presenta más que referirse a las técnicas de gestión, se dirige más a las necesarias relaciones de colateralidad, el liderazgo distribuido y la cultura institucional para favorecer la participación y la cooperación en busca de innovaciones creativas que garanticen la formación de los valores compartidos en torno a la problemática que nos ocupa. Forma parte de los estudios que se vienen realizando en diferentes partes del planeta como expresión de enfrentamiento a la violencia.
Las universidades pedagógicas tienen una alta responsabilidad social por la misión que se les ha encomendado, lo que requiere de formar a un profesional de la educación competente que desde lo personal y profesional este en condiciones de prevenir cual quier manifestación de comportamiento que devengan en conductas violentas.
La concepción pedagógica de prevención de la violencia, en la que trabaja la autora, se orienta desde el rol del profesional de la educación y desde la ciencia pedagógica en tanto tiene en cuenta los roles y modos de actuación del profesional de la educación y la necesaria conceptualización teórica de prevención de la violencia escolar que lo prepare para desplegar acciones preventivas como parte consustancial de la labor educativa de las instituciones escolares.