La crisis social vivida en Chile a fines de 2019, y la pandemia de COVID-19 en marzo del 2020, visibilizan las vulnerabilidades que distintos segmentos de la población enfrentaban. Ambas crisis revelaron, que la vulnerabilidad que enfrenta un trabajador en su vida va más allá del ingreso o el salario porque pueden existir causas de desafección relacionadas con percepciones y situaciones personales y familiares que trascienden el vínculo laboral pero que lo afectan. En los albores de este escenario, en el segundo semestre de 2019, dos empresarios chilenos de sectores muy distintos entre sí -industria metalúrgica y cuidado de la salud- conscientes de esta situación, buscaron la forma de poder ir un paso más allá en la situación social de los trabajadores de sus organizaciones.