Bolonia, ciudad emblemática donde las haya, cuyas políticas urbanas han sido el catón de al menos una generación de urbanistas, padece también de acoso del automóvil privado. Los procesos de descentralización y suburbanización hacen que la afluencia de coches desde el área metropolitana a la ciudad central se haya incrementado progresivamente. Frente a este fenómeno, las autoridades municipales se proponen llevar adelante un amplio y ambicioso programa de medidas que vuelvan las cosas a su lugar, dando prioridad al peatón y a los medios de transporte públicos o alternativos, como es el caso de la bicicleta.