Carolina Mayeur
Tras la constitución de los primeros ayuntamientos democráticos, el movimiento vecinal, en otros tiempos pujante, parece haber entrado en un período de crisis profunda. El problema no es sencillo y responde a una multiplicidad de causas: ausencia de líderes, relaciones entre ayuntamientos y asociaciones y a su vez de estás con los partidos que históricamente trabajaron en ellas. Late un profundo malentendido entre las asociaciones y los partidos que es preciso superar para que el movimiento vecinal recupere su espacio crítico hoy en cuestión.