Cada año, decenas de miles de franceses de origen argelino viajan al país de sus antepasados para veranear. Preparar un proyecto de retorno, mantener los vínculos con la familia, disfrutar las playas de ciudades costeras poco onerosas, etc.: estas “vacaciones en el bled” revisten formas y significados diferentes que varían según la época y el perfil de los viajeros.