Enfrentada a una crisis de legitimidad nacional, la Autoridad Palestina, en el poder en Cisjordania, se encuentra también en la bancarrota en el plano financiero. Para asegurar la supervivencia del régimen de Mahmud Abbas, cuyo papel se encuentra reducido esencialmente a tareas de seguridad efectuadas a solicitud del ocupante israelí, Tel Aviv ha tenido que realizar “concesiones” en el ámbito económico.