Poco antes del inicio de la Primera Guerra Mundial, el movimiento pacifista internacional ambicionaba construir una ciudad universal para reunir a la élite científica, intelectual, deportiva y espiritual de todas las naciones. El periodista Jean-Baptiste Malet cuenta la historia poco conocida de esa utopía que entrecruzó los destinos de filántropos burgueses, socialistas y el rey de Bélgica.