Tras 47 años de conflicto enquistado, el del Sáhara Occidental se ha convertido en protagonista inesperado, debido a dos causas principalmente: por una parte, el cambio de rumbo del gobierno español con su posicionamiento en favor de la propuesta de resolución marroquí realizada ya en 2007, y por otra, por la obligada búsqueda de diversificación de fuentes energéticas de la UE derivada del conflicto Ucrania-Rusia.Todo ello se enmarca en una serie de eventos inmediatamente anteriores a marzo del 2022, como han sido el aumento de la tensión bélica entre Marruecos y el Frente Polisario, el reconocimiento por el presidente Donald Trump de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental enmarcado en la firma de los Acuerdos de Abraham, el rediseño de los mercados energéticos globales o la desestabilización del Sahel, con una presencia creciente de Rusia y el abandono progresivo de la presencia e influencia europea.