El Kremlin ha levantado una estructura de control de la información mediante la Ley de Censura que castiga con hasta quince años de cárcel lo que considera información falsa sobre la guerra desencadenada contra Ucrania. Con esta herramienta ha logrado limitar el acceso a los medios informativos a fuentes independientes y que, por tanto, deban recurrir a las oficiales, prácticamente únicas, y que dan una imagen deformada- cuando no totalmente falsa- de la realidad. Las ideas fuerza de propaganda de Putin son m uy claras: la palabra nazi- que trae ecos de la II guerra Mundial y de los 27 millones de soviéticos que perecieron en el- aplicada sin contemplaciones al gobierno de Ucrania; el maltrato y abuso contra los rusófonos y los pro-rusos que habitan mayoritariamente en la región del Dombás (Lugansk y Donestk); y la amenaza de Occidente (léase OTAN) que ha avanzado hasta sus fronteras