El final de la Guerra Civil española en abril de 1939 no trajo la paz para la mayor parte de nuestros compatriotas. Para los perdedores de aquella contienda y, lo que fue más grave, para su familia, que en muchos casos no había participado ni siquiera del juego político democrático de la República, padecieron una auténtica “violencia vengadora”. Un proceso depurativo que trató de llegar hasta la “raíz” más profunda de todos aquellos que habían osado poner en cuestión el tradicional y secular orden de la sociedad española. Fue en este contexto cuando un número importante de mujeres españolas tuvieron que pagar por las supuestas “culpas” republicanas de sus padres, hermanos o maridos. Este fue el caso de la esposa del último alcalde de la corporación socialista del entonces Arroyo del Puerco (hoy de la Luz), Carmen Rebolledo López. Esta mujer, además de sufrir la ausencia de su esposo, ya que fue fusilado después de un irregular consejo de guerra, fue desposeída de todos sus bienes en aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas, quedando, por consiguiente, tanto ella como su único hijo en la indigencia más absoluta.