Siempre resulta interesante conocer como el tiempo altera la fisionomía y uso original de las infraestructuras, pero cuando se conoce su historia, su evolución, sus actores principales y el trasfondo de su existencia, aún es más conmovedor. En este artículo se relatan los antecedentes del “Puente de San Francisco”, muy conocido por los cacereños, y los cambios que ha ido sufriendo, fruto, entre otros menesteres, del desarrollo urbano y de las necesidades que el tráfico rodado va demandando.