En un mundo cada vez más multipolar la competencia en zona gris se perfila como la “nueva forma de enfrentamiento”. Las características diferenciadas que el empleo de esta estrategia, con la presencia de diversidad de actores militares y no militares y de audiencias, crea en un entorno operativo, exigen a los planificadores, en el nivel operacional y en los escalones superiores del táctico, acciones complementarias, cuando no específicas, en sus herramientas de planeamiento. Estas consideraciones y acciones afectan desde el diseño operacional a todas las etapas del planeamiento. Cobran especial importancia, entre otras, la necesidad de tener un conocimiento profundo y actualizado de la situación, incluyendo todos los actores presentes; el uso de la aproximación indirecta; los criterios de transición y terminación, y sobre todo un planeamiento muy flexible, especialmente en las líneas de operaciones y líneas de acción, que nos permita identificar y responder a los cambios creativos y constantes del adversario.