Muchas empresas son conscientes de la negativa repercusión que tiene la acumulación de estrés y hacen todo lo que está en su mano para ayudar a los empleados a contrarrestarlo. Algunas ofrecen clases de yoga y masajes en las instalaciones; otras llevan a cabo seminarios de gestión del estrés; otras obligan a sus empleados a coger vacaciones todos los años. El problema es que la cultura empresarial en conjunto, exacerbada por el estrés de la vida privada de las personas, juega en contra de estos sistemas. En este artículo se cuenta la historia de un alto directivo para describir algunas técnicas que reducen el estrés en la vida real. Entre las cosas que aprendió Nigel, cabe citar una técnica concreta para reducir la respuesta de su cuerpo al estrés en el plazo de un minuto o dos. Al conseguirlo, se podrá anular el efecto tóxico que tiene el estrés sobre el cuerpo, sobre la mente y sobre el estado de humor y la eficacia en general.