Los efectos del paso —primero repentino, y ahora ya como nueva forma de trabajo— de la tarea presencial a la labor de forma remota, están causando problemas de índole psicológico: estrés, fatiga, monotonía... Y ello a pesar de que se supone que llevábamos tiempo detrás de facilitar la conciliación mediante el cambio a una jornada semanal dividida entre labor presencial y teletrabajo. El think tank Psicología del Trabajo y las Organizaciones ha analizado, en una mesa redonda a tal efecto, los posibles motivos y las potenciales consecuencias, proporcionando toda una lista de buenas prácticas; que algunas empresas ya tienen en marcha, si bien otras deberían comenzar a aplicar. Veamos cuáles, explicadas por sus propios protagonistas.