Cuando Lord Acton, editor de The Cambridge Modern History, aconsejó a sus jóvenes colegas que se ocuparan de un problema, no de un periodo, poco podía sospechar que en el año 2020 la propagación de una pandemia vinculada al Covid-19 convertiría su consejo en premonitorio para muchos de nosotros.
Desde que este virus llegó a nuestras vidas hacia el mes de enero —en China había llegado a mediados de noviembre del año anterior—, me he dedicado a trabajar a fondo en las sendas embrolladas, muchas veces escritas por testigos impresionados por la mortandad, de las epidemias en la historia, y he extraído algunas conclusiones que quiero exponer en este artículo, vinculadas al espacio mediterráneo.