Las actividades horeca se configuran como uno de los sectores más relevantes de la economía española. En 2019, aportaban más de 102.000 millones de euros al consumo final (casi un 11% del total de gasto) y generaban empleo a 1,7 millones de personas (un 8,5% del total del empleo). Además, se había convertido en uno de los principales pilares de la recuperación económica de la crisis de 2008. Este sector está distribuido por todo el territorio nacional, siendo un eje básico de apoyo al turismo. Sin embargo, durante los últimos meses, la expansión de la COVID-19, que ha sido declarada pandemia internacional por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha cambiado radicalmente esta situación. Desde marzo de 2020, en el nuevo escenario para el desenvolvimiento del sector de la restauración, se ha tenido que recurrir, de forma total o parcial, a la limitación de sus establecimientos (hoteles, restaurantes, cafeterías y bares) dejando en muchos casos de ser una opción factible para el consumo alimentario y, por tanto, produciendo una inmediata reorientación de las decisiones de compra a favor de la vertiente doméstica. Este artículo plantea algunas de las cifras principales que cuantifican la evolución de la restauración durante los últimos meses y aporta varios escenarios de recesión que están valorándose en distintos estudios especializados.