Una de las debilidades que ha mostrado la pandemia de la covid-19 tiene que ver con la política farmacéutica, en la que deban abordarse cambios estructurales en algunos aspectos clave para lograr un sistema sanitario equilibrado y sostenible. El gasto farmacéutico público debería tender a situarse en un máximo del 15% del gasto sanitario público total, reduciéndolo desde el 25% actual. Además, para garantizar la universalidad y el acceso a los medicamentos, se debería revertir( y por supuesto no ampliar) la tr5ansferencia del gasto a los pacientes a través de copagos, implementada con el RD 16/2012