En este artículo, su autor expone algunos elementos del cambio social y económico que afectan al sector agroalimentario y a las preferencias de los consumidores, y plantea las limitaciones de las políticas públicas para afrontarlos. Señala cómo esos cambios han intensificado las relaciones entre el medio rural y el medio urbano y han hecho que estén más interconectados el ámbito de la producción y el consumo de alimentos, en el marco todo ello del nuevo paradigma de la “ciudadanía alimentaria”.