Con argumentos muy diferentes, tanto Hobbes como Aristóteles y Platón creyeron reconocer una íntima conexión entre el propio interés subjetivo y el acatamiento de normas cooperativas. Ser un buen ciudadano era para ellos una condición de la felicidad personal. Dentro de las actuales corrientes neohobbesiana y neoaristotélica se han desarrollado intentos de fundamentar en el autointerés no ya el respeto a normas de convivencia, sino también la unidad de esas normas. Se sugiere que la misma atención al provecho propio puede concertar las normas oportunas. En este artículo reconstruyo y critico tales ensayos de concertación normativa. Al final esbozo una alternativa.