La tecnología, especialmente la relacionada con la inteligencia artificial, cada vez será capaz de asumir mejor las tareas del management asociadas al pensamiento lógicomatemático (como las finanzas, planificación, operaciones, etc.). Pero las nuevas preguntas derivadas de situaciones inéditas generadas por las máquinas deberán resolverse con enfoques profundamente humanísticos. Por ello, los nuevos directivos deben ser ambidextros: tener un nivel de capacidades computacionales y digitales hasta ahora inédito en la gestión empresarial y, al mismo tiempo, gozar de habilidades humanísticas y relacionales que complementen las anteriores