Isabel Lorenzo
Los retos de competitividad y de cumplimiento de las cada vez más exigentes demandas sociales hacen necesaria la colaboración estrecha entre los diferentes eslabones de la cadena agroalimentaria para abordar la digitalización. La tecnología permite ya ser más eficiente en la gestión de recursos y la reducción de costes, y facilita afrontar cuestiones como la sostenibilidad, el respeto al medio ambiente y la mejora de los aspectos de calidad, seguridad alimentaria y nutrición que reclama el consumidor. Sin embargo, la apuesta digital es desigual en los diferentes eslabones, con una debilidad más acusada en el sector primario, todavía en la rampa de salida, aunque con propuestas e iniciativas muy interesantes. La integración de las nuevas herramientas tecnológicas en todo el proceso, desde el campo a la mesa, situaría al sector agroalimentario español en unas condiciones de excelencia muy beneficiosas para el conjunto de operadores, si se aprovechan de manera eficaz las ventajas de la transformación digital.