Pablo García Estévez
Dentro de la teoría económica clásica, el proceso de toma de decisiones es realizado por agentes racionales, con pleno conocimiento del mercado y de las opciones de cada uno de los agen-tes. No obstante, desde hace unos años, hay una serie de economistas que analizan las finanzas teniendo en cuenta las conductas humanas, crean-do un campo de estudio denominado “finanzas conductistas”. Y es que, si observamos la realidad, encontramos numerosos ejemplos que indican que las personas, en muchos órdenes de su vida, no toman decisiones basadas en la racionalidad. Entonces, ¿por qué pensar que, cuando se enfrentan a los mercados, todas sus decisiones son ra-cionales y no están influidas por el ex-ceso de confianza, la avaricia, la aver-sión al riesgo, la envidia o las modas?