Todos los empleados de una compañía deberian saber cómo actuar éticamente ante cualquier situación, ya que las conductas poco éticas, motivadas generalmente por intereses individuales, pueden acabar dando lugar a grandes escándalos corporativos, con importantes consecuencias financieras y reputacionales.
Pero ¿cómo convertirse en una organización éticamente sólida? Contar con líderes que fomenten las conductas éticas y que sean capaces de identificar y reconducir -mediante buenas prácticas-las situaciones cotidianas en las que suelen producirse errores resulta clave para conseguirlo.