Con el cierre de 2017, la economía española cumplió tres ejercicios creciendo a una tasa superior al 3% anual y anotando un superávit en su saldo del comercio de bienes y servicios, así como en su balanza por cuenta corriente y de capital, que no presentaron signos de debilidad hasta el comienzo del ejercicio actual, 2018, en el que ambos han mostrado un sensible recorte. Aún más, el siempre negativo saldo del comercio de bienes es hoy uno de los más reducidos de los últimos cincuenta años, con un valor del -2,6% del PIB corriente, en los tres primeros trimestres de 2018. Precisamente por tratarse de una nueva circunstancia y por las amenazas que para su consolidación parece ofrecer la evolución del año en curso, resulta de enorme interés saber si el superávit puede prolongarse en el tiempo, estableciendo un patrón de crecimiento diferente del que ha sido habitual hasta hace solamente unos años. Este es sin duda un reto de gran trascendencia al que se enfrenta hoy la economía española: crecer en torno al 3% anual sin generar desequilibrios en sus cuentas exteriores.