Pocas veces percebida como tal, la Información constituye un elemento con peso cada vez mayor en los procesos de decisión de los agentes económicos. La Información reduce los riesgos y por ende los costos, pero tiene a su vez un costo real casi siempre asumido por el consumidor. El autor advierte sobre el peligro de la "contaminación de la información" por parte de quienes la manejan; contaminación potencialmente relacionada con la "objetividad científica", con las ideologías y con el "manejo" de quien la detiene.