Con los cambios geopolíticos que se han producido en las fronteras de la Unión Europea, y una línea divisoria cada vez más borrosa entre seguridad interna y externa, el inesperado voto de salida del Reino Unido ha supuesto una fuerte motivación para que la Unión Europea y sus Estados miembros avancen con determinación en sus iniciativas de la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD). Esta postura se ha afianzado después de la elección de un nuevo Presidente en Estado unidos, cuyo sello en materia de política exterior se caracteriza por su imprevisibilidad. De esta manera, el aliado tradicional más importante se ha convertido en un factor poco fiable.