El Brexit ha acentuado las dudas sobre el devenir de la defensa en Europa. Sin embargo, a pesar de la incertidumbre que ha creado este asunto, la Unión Europea debe desarrollar so concepto estratégico, reforzar sus herramientas de defensa y seguridad común, y así afrontar los retos colectivos de l amanera más efectiva y coordinada posible. Es prioritario hacer de la necesidad virtud y mirar hacia delante. En realidad, el Brexit aparta de la toma de decisiones a un estado poco comprometido con la seguridad y la defensa común, cuyo prestigio estratégico y militar individual pesaba más que su aportación concreta al conjunto y que a menudo ponía palos en las ruedas del proyecto, dificultando los avances pretendidos por otros estados europeos