El cambio climático será negativo para la actividad económica en España, pero las empresas españolas están bien posicionadas para aprovechar las oportunidades en mitigación y adaptación, puesto que España ha apostado estratégicamente por algunos de los sectores más vinculados al cambio climático (transporte, agua, energía e ingeniería y consultoría asociadas a los anteriores). El momento es propicio gracias al cambio político internacional, la mayor disponibilidad de fondos y la concienciación, y las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC por sus siglas en inglés) ofrecen una buena guía para buscar proyectos. Además, más allá de estas oportunidades tradicionales surgirán otras como consecuencia de los cambios en los hábitos de consumo de la población.