La obsolescencia de los productos no solo influye en las consecuencias económicas que genera en los consumidores; también ha supuesto, entre otras, la desaparición de multitud de pequeñas empresas que se dedicaban a la reparación de electrodomésticos, al hacer, como consecuencia de su diseño, imposible la reparación de los mismos. Aspectos relacionados con la innovación, el diseño, los servicios post-venta y nuevas prácticas empresariales son los que a futuro serán valorados por los consumidores de forma generalizada. Las iniciativas actuales (Unión Europea, algunos países de nuestro entorno geográfico con carácter individual e incluso Naciones Unidas) señalan el camino a seguir.