En España hay que apostar por una política fiscal alternativa que evite la austeridad, entendida como excusa para desmantelar logros sociales, teniendo en cuenta que los ingresos públicos en relación al PIB en España están muy alejados de la media europea (en el año 2015 eran el 46,6% en la eurozona y el 38,2% en España). Cambiar la agenda de la austeridad permitiría reducir las desigualdades, crear empleo y aumentar la productividad.