No existe en el mundo una Unión Monetaria sin algún tipo de unión fiscal. Es cierto que esa unión doble no ha estado siempre sincronizada temporalmente. Pensemos en la historia de Estados Unidos, una unión monetaria que tuvo que pasar por una guerra civil para abordar una unión fiscal. Una unión y otra no pueden estar disociadas a medio plazo, especialmente en economías donde las políticas tributarias y fiscales han venido a jugar un papel notable, no sólo como elementos de estabilización macroeconómica, sino también como instrumentos de redistribución de la renta.