El análisis prospectivo del futuro de la democracia presenta tres posibles escenarios: uno inercial (la democracia enredada), caracterizado por la consolidación de la Globalización de la economía; otro rupturista (la democracia secuestrada), en el que las corporaciones económicas internacionales se convertirían en elementos políticos decisorios; y por último, un tercero normativo o utópico (la democracia real), en el que la economía estaría al servicio de los ciudadanos.