La lucha entre lo dogmático y lo laico ha presidido la historia de la evolución humana. En España esa lucha se ha manifestado de forma dramática, como expresión de los desencuentros entre la revolución social, política y económica que supone el pensamiento laico y la reacción que el conservadurismo más rancio ha ejercido para mantener el control social y su férreo monolitismo ideológico