El vino español está acelerando su internacionalización, con una presencia creciente y al alza en los mercados exteriores, hasta el punto de que en los últimos 30 años se han multiplicado por 5,6 las exportaciones en volumen y España es ya el primer exportador mundial de vino. Esta evolución coincide en el mercado interior con una cierta recuperación del consumo de vino, que crece en los hogares, y un cambio importante en los canales de distribución, incluido un tercer canal de ventas directas poco conocido, además de nuevas tendencias en cuanto a los tipos de vino más demandados. En cuanto a la producción, se mantiene y mejora en los últimos años, pese a disponer de menos superficie de viñedo.