Pescados y mariscos frescos, de gran tradición en países como España, Francia o Portugal, pero también en otros tan distantes como Japón, Perú o Noruega, empiezan a dejar su impronta en las nuevas tendencias de alimentación saludable. Son ligeros, aportan vitaminas, proteínas y minerales; eficaces en el combate contra el colesterol y atractivos desde el punto de vista organoléptico. La acuicultura, además, ha abaratado su precio y lo ha extendido entre las capas populares.