El Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN), organismo intergubernamental, resulta un ejemplo claro y tangible de integración europea. Su estructura de gobierno y financiación le permite ocupar una privilegiada posición a nivel mundial en las áreas de la investigación en física básica, y apostar firmemente por la I+D y el mantenimiento y mejoras de infraestructuras. Esta estratégica asumida y sostenida le permite operar una red de infraestructuras de aceleradores, detectores y centros de computación sin equivalente a nivel mundial, y liderar, en colaboración con los institutos, universidades e industrias nacionales, proyectos y estudios que desafían conceptualmente varias áreas tecnológicas. El artículo reflexiona sobre las claves de su éxito y destaca algunos de los grandes retos que tiene por delante.