La segmentación de nuestro tejido empresarial, sesgada hacia la microempresa, produce un coste de oportunidad en nuestra productividad cifrado en un 14 por 100, si lo comparamos con la distribución por tamaño de las empresas alemanas. Los esfuerzos de la Administración —Reforma Tributaria, Ley del Mercado Único, Ley del Fomento de la Financiación Empresarial, o la Ley de Apoyo a Emprendedores y su Internacionalización—, no parecen ser suficientes y, en ocasiones, consiguen el efecto contrario. La clase empresarial reclama un enfoque integral con la participación coordinada de todas las administraciones, universidades y entidades formativas e instituciones financieras y que, junto a los empresarios, aborde las diferentes causas que producen este desajuste. Se proponen medidas que van desde fomentar una educación empresarial en las distintas etapas educativas hasta favorecer las alianzas y clusters empresariales que se conviertan en ejemplos a seguir. Se trata de crear un conjunto empresarial más completo, con empresas de tamaños diversos, con el tamaño adecuado para competir globalmente, innovar y complementar la oferta en cada sector de actividad, obteniendo como resultado un ecosistema y una economía española más competitivos.