El lento crecimiento económico, tanto a nivel internacional y regional, en los últimos cinco a diez años ha significado que América Latina y el Caribe deben encontrar nuevas formas de estimular el crecimiento. De hecho América Latina y el Caribe (ALC) están trabajando en la profundización y ampliación de la integración a través de las redes comerciales existentes;
en particular las que existen entre ALC y la Unión Europea (UE). Ambas regiones pueden beneficiarse ampliamente de una cooperación más estrecha, especialmente teniendo en cuenta la nueva arquitectura del comercio internacional emergente. Este artículo analiza las formas en que las dos regiones pueden trabajar juntas.